viernes, 15 de abril de 2016

Texto para trabajar la clase del 22/04

Notas sobre Hacia una pedagogía de las diferencias desde los aportes de la propuesta de Paulo Freire[I]


Históricamente, prácticas sociales de exclusión, negación y aniquilamiento del otro diferente constituyeron identidades desde la deslegitimación y la negación.
La escuela colaboró en ese proceso de reproducción de la deseada identidad común y, bajo el lema de la educación universal, promovió la eliminación de las diferencias, justificando clasificaciones y desvalorizando algunas identidades que no se adaptaban al modelo propuesto e impuesto. Los argumentos sobre el respeto y la tolerancia a las diferencias esconden relaciones asimétricas y de exclusión desde “el prejuicio y la discriminación que no constituyen sólo un desvío o una patología individual o psicológica, sino que dependen de categorías y clasificaciones que están profundamente inscriptas en la historia y en el tejido social
En este sentido, las relaciones que se dan en la escuela no son naturales ni neutrales, sino que son producto de constantes negociaciones de significados. La escuela impone una “normalidad integradora” de las diferencias, con imágenes altamente naturalizadas, y los alumnos ponen en juego variadas estrategias a fin de adecuar su imagen a las expectativas que circulan sobre ellos.  El modelo fundacional del sistema educativo respondió a un mandato de homogeneización y eliminación de las diferencias que, apoyado en una fuerte tradición normalizadora y disciplinadora, promovió una obligada integración a la civilización representada por la escuela oficial y hegemónica.
Las diferencias fueron asociadas al déficit, a la desviación de la norma construida, generando sujetos estigmatizados y categorizados, etiquetamientos que los acompañaron más allá de la vida escolar. Asimismo, las diferencias fueron analizadas desde un determinismo biológico, como predeterminadas en la carga genética, indicando en consecuencia circuitos propios de escolarización y modalidades específicas de intervención, justificados en variadas y rígidas clasificaciones y rotulaciones. Desde este paradigma médico o biologicista, centrado en el binomio dicotómico salud-enfermedad, se generó la patologización de las diferencias, otorgándose al otro identidad de enfermo, siendo necesaria la corrección de su desviación a la norma. Por lo tanto, se construyó un sujeto diferente-deficiente, transformado en objeto a ser curado.
En los últimos tiempos, bajo discursos aparentemente progresistas, el argumento sobre las diferencias ha sido y es sutilmente reemplazado por el discurso de la diversidad, escondiendo renovadas políticas de homogeneización. Desde un posicionamiento ingenuo promotor de la igualdad, se continúan reduciendo las diferencias a características individuales naturalmente conformadas, dando lugar a prácticas pedagógicas que proclaman el respeto a la diversidad. Pero ¿quiénes son los diversos? ¿Quién define la diversidad? ¿Desde dónde lo hace?
Los diversos son siempre los otros, definidos desde un modelo único y hegemónico, lo que implica jugar con las reglas del juego establecidas previamente por el grupo dominante. Se torna necesario develar estos eufemismos y poner en tensión la arbitrariedad de las nominaciones, así como reconocer sus condiciones sociales de producción. En este sentido, la diversidad expresa cierta ambigüedad, apelando a la tolerancia de las diferencias.
En este contexto, las prácticas pedagógicas cotidianas reproducen estas creencias y actitudes que naturalizan modos de ver y actuar constituyendo un sentido de la realidad. Sin embargo, y al mismo tiempo, pueden aportar a la transformación hacia sociedades más justas y democráticas.
En la Pedagogía Crítica de las diferencias  el hombre es pensado como un ser histórico, que es y se sabe inacabado e inconcluso, un ser que está siendo en una realidad histórica también inacabada e inconclusa.  
Características:
·         Nos impulsa a deconstruir las improntas y mandatos históricos que atribuyen al docente sólo un rol de transmisor, generando vínculos de dependencia entre dos personas, una que sabe y da y otra que no sabe, por lo tanto sólo puede recibir y repetir. Desde este posicionamiento, definimos la enseñanza como “intervención docente solidaria”.
·         Supone la disponibilidad a tomar la causa del otro –en este caso, alumno– como propia y poder colocarnos en el lugar de ese otro.
·         Tiene por objeto brindar apoyo, ayuda que favorece el tránsito de situaciones de dependencia hacia procesos de reflexión, planificación y acción autónomos.
·         Genera capacidad de diálogo, de reflexión crítica para definir y sostener decisiones responsables, para hacerse cargo de la dirección de la propia conducta, coherentemente, con firmeza y flexibilidad; es poder elegir los caminos transitados, estableciendo encuentros con otros, hacia el crecimiento mutuo.
·         A través de la descentración y la confianza dirigida y otorgada al otro, promueve el reconocer y reconocerse en el otro, oponiéndose a la racionalidad monológica y recuperando la intersubjetividad.
·         En las prácticas escolares cotidianas hay también, a menudo, oportunidades de construcción diferentes.
·         Es posible habilitar trayectorias alternativas; y la propuesta de la pedagogía emancipadora, como forma de intervención en el mundo que promueve la concientización y se encuentra vinculada directamente con la esperanza y la utopía.
·         La educación para la humanización invita a dejar de estar siendo para otros, dejar de ser objeto y reconocer, reconocerse y reconocernos como sujetos protagonistas de la liberación. Nos vincula con la esperanza, no como espera contemplativa sino desde acciones y búsqueda constante de formas alternativas, de concreción del proyecto utópico. Vivimos en un mundo lleno de informaciones sin la capacidad de explicación, sin poder pensar dónde estamos, quiénes somos, por qué somos, cómo somos.

·         Una educación que no sirva para descifrar la situación de los hombres en el mundo, una educación que no sirva para la desalienación, habrá servido para muy poco.




[I] Fernández, Marisa. Hacia una pedagogía de las diferencias des de los aportes de la propuesta de Paulo Freire. En publicación: Paulo Freire. Contribuciones para la pedagogía. Moacir Godotti, Margarita Victoria Gomez, Jason Mafra, Anderson Fernandes de Alencar (compiladores). CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires. Enero 2008. ISBN 978-987-1183-81-4 Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/campus/freire/31Ferna.pdf